Un estremecedor caso de violencia sacude a la fuerza policial cordobesa. Una cabo de la Policía de Córdoba fue detenida e imputada por el asesinato de su pareja, Juan Pablo Abazo, en un violento episodio ocurrido en barrio Nueva Esperanza. El hecho, que se inició como una fuerte discusión de pareja, terminó de la peor manera: la mujer apuñaló al hombre en el tórax y, en un acto de extrema crueldad, prendió fuego la vivienda antes de escapar, dejando a la víctima atrapada entre las llamas.
Abazo luchó por su vida durante varios días en el Hospital de Quemados, presentando quemaduras en el 35% de su cuerpo y una grave herida punzante. Sin embargo, el pasado 21 de abril se confirmó su fallecimiento, lo que derivó en un agravamiento inmediato de la imputación contra la mujer por homicidio calificado por el vínculo. La fiscalía investiga ahora los detalles de una relación que, según los primeros testimonios, habría estado marcada por conflictos constantes.
Al momento del crimen, la agente se encontraba bajo licencia psiquiátrica y en situación pasiva dentro de la fuerza. Debido a sus antecedentes de salud mental, la Justicia ordenó su traslado inmediato a un hospital neuropsiquiátrico provincial. Allí permanece custodiada mientras se le realizan pericias interdisciplinarias para determinar si, al momento de atacar a Abazo y quemar la casa, comprendía la criminalidad de sus actos o si debe ser declarada inimputable.
La Fiscalía de Instrucción de 41° Nominación busca determinar si la licencia médica previa fue un factor determinante o si hubo una planificación previa del ataque. Por el momento, la imputada se encuentra bajo tratamiento y evaluación constante, mientras la comunidad de barrio Nueva Esperanza no sale del asombro por la ferocidad de un ataque perpetrado por quien, en teoría, debía portar el uniforme para proteger a la ciudadanía
